La custodia compartida no exige un reparto exacto
Muchas personas llegan a la primera consulta pensando que custodia compartida significa dividir el calendario por la mitad. El juez decide el régimen de convivencia atendiendo al interés del menor y a la organización que puede sostener cada familia. Puede acordarse por semanas alternas, con otro reparto de tiempos o incluso manteniendo al menor en la misma vivienda. Lo importante es que ambos progenitores puedan participar de forma estable en su vida diaria.
Lo que el juez valora, en la práctica
Ni la ley ni los tribunales trabajan con una lista cerrada, pero en la práctica de los juzgados de familia de Granada estos son los factores que más pesan:
- Disponibilidad horaria de cada progenitor: un turno rotativo o un horario incompatible con la rutina escolar del menor puede resultar decisivo.
- Proximidad de las viviendas, para no obligar al menor a cambiar de colegio, de amigos o de rutina cada vez que cambia de casa.
- Capacidad de comunicación entre los progenitores. La custodia compartida exige coordinarse en decisiones cotidianas (médico, colegio, actividades), y un conflicto constante entre las partes puede ser, paradójicamente, motivo para descartarla.
- Vínculo previo con el menor: quién se ha encargado hasta ahora del colegio, las citas médicas y las tareas. El objetivo es evitar que un cambio brusco altere su rutina.
- La opinión del propio menor, si tiene suficiente juicio (habitualmente a partir de los doce años, aunque puede valorarse antes según su madurez).
El informe psicosocial: la pieza que más pesa
En muchos procedimientos contenciosos de custodia, el juzgado solicita un informe del equipo psicosocial. Sus profesionales entrevistan a los progenitores y, según el caso, también al menor, para valorar qué régimen favorece mejor su desarrollo. El informe no vincula al juez, aunque suele tener un peso importante en la sentencia. Preparamos la entrevista a partir de la vida cotidiana de la familia y de la implicación que puede acreditarse.
Un caso real, sin nombres
Hace unos meses llevamos el caso de un padre con turnos rotativos en una empresa de Granada, que pedía custodia compartida al 50%. Su horario, sin embargo, incluía turnos de noche dos semanas al mes, incompatibles con llevar a los niños al colegio o acostarlos. En vez de insistir en un 50/50 que el informe psicosocial habría desaconsejado, planteamos una custodia individual para la madre con un régimen de visitas amplio (fines de semana alternos, una tarde entre semana y la mitad de las vacaciones) que sí se ajustaba a su horario real. El juzgado lo aprobó sin apenas fricción, porque la propuesta ya encajaba con lo que un informe psicosocial habría recomendado de todos modos.
Cuándo el juez descarta directamente la custodia compartida
Hay supuestos en los que la custodia compartida no se concede, con independencia de lo demás:
- Cuando existe un procedimiento penal en curso, o indicios fundados, de violencia de género o violencia doméstica de un progenitor hacia el otro o hacia los hijos.
- Cuando la distancia entre domicilios impide mantener sin trastornos la rutina escolar y social del menor.
- Cuando el nivel de conflicto entre los progenitores es tan alto que la coordinación necesaria para una custodia compartida perjudicaría más al menor que beneficiarle.
En estos casos conviene preparar desde el principio una propuesta compatible con la seguridad y la rutina del menor.
"La propuesta debe poder sostenerse en la vida diaria del menor: colegio, horarios, vivienda y relación con cada progenitor. Eso es lo que preparamos para el juzgado." — Fernando Casado, socio
Régimen de visitas: la vida no acaba sin custodia compartida
Cuando no se concede la custodia compartida, se fija un régimen de visitas para mantener la relación del menor con el progenitor no custodio. Puede incluir fines de semana alternos, una tarde o pernocta entre semana y el reparto de las vacaciones. Conviene adaptarlo a los horarios, la distancia entre viviendas y las necesidades del niño; una fórmula estándar rara vez resuelve bien todas esas variables.
Cómo preparamos un caso de custodia
- Revisamos su situación laboral, de vivienda y familiar completa, sin idealizarla.
- Valoramos si la custodia compartida encaja con su situación o si conviene plantear otra propuesta.
- Preparamos la documentación que acredita su implicación en el día a día del menor.
- Le acompañamos en la entrevista del equipo psicosocial, si el procedimiento lo requiere.
Si está valorando cómo plantear la custodia de sus hijos, en nuestra página de derecho de familia explicamos también cómo funciona la modificación de medidas si su situación cambia más adelante.